
Césped para jardines
Extendemos todos los rollos con la fibra hacia la casa, de modo que desde el salón el verde se vea uniforme y sin cambios de brillo.
Césped para jardines
Berrioplano es una cendea de pueblos pequeños, como Aizoáin o Berriosuso, con casas de pueblo, patios de cemento y unifamiliares con parcela. Vamos a cada uno, medimos rincones que nunca son rectos y colocamos el césped a medida.
Patios de casa de pueblo y parcelas de unifamiliar, con suelo de cemento o de tierra y esquinas que piden recorte a mano.

Extendemos todos los rollos con la fibra hacia la casa, de modo que desde el salón el verde se vea uniforme y sin cambios de brillo.
Césped para jardines
Antes de reparar miramos por qué ha pasado: si una junta se abrió por una base floja, pegarla sin más dura lo que aguante la base.
Reparación de césped artificial
Te decimos con honestidad qué pide cada uno: el natural refresca más en verano; el artificial ahorra siega y agua, pero se calienta.
Césped natural
Los perros grandes desgastan más; para ellos te enseñamos modelos con muchas puntadas y un relleno que no se quede pegado al pelo.
Césped para mascotas
Con niños pequeños en casa, un trozo de césped en la terraza del piso les da un sitio donde jugar sin el frío de la baldosa.
Césped para zonas infantiles
Junto a la piscina se pisa descalzo y mojado: te ayudamos a elegir un modelo de tacto suave que no se caliente en exceso.
Césped para piscinas
El borde de un escalón o el umbral de la puerta piden un recorte limpio; lo hacemos a medida en tu terraza, con cuchilla y regla.
Césped para terrazas
Si el suelo del balcón es baldosa antigua con relieve, ponemos debajo una base fina que iguala los resaltes y evita que se marquen.
Césped para balcones
¿Tu azotea transitable tiene caídas hacia varios sumideros? Seguimos esas pendientes con el paño para no crear charcos nuevos.
Césped para áticosEn los pueblos de la cendea hay muchas casas antiguas con un patio trasero que fue corral o huerta y que hoy tiene un cemento agrietado, un trozo de tierra que se llena de hierbas o las dos cosas a la vez. Para el césped artificial cada suelo pide lo suyo. Sobre cemento, lo primero es ver si las grietas se mueven o si hay losas hundidas: rellenamos, nivelamos y, donde el agua se estanca, le abrimos salida.
Sobre tierra, quitamos hierbas y raíces, sacamos piedras, compactamos zahorra y ponemos geotextil. Si el patio mezcla las dos cosas, igualamos la altura en la línea donde se juntan, para que en la unión no quede un escalón que se note bajo el paño. Lo que distingue estos trabajos es la forma. Un patio de casa de pueblo rara vez es un rectángulo: hay muros que no van a escuadra, un pozo tapado, un árbol viejo, el escalón de la cocina o la caseta de las herramientas.
Por eso medimos cada lado y cada diagonal, y al colocar presentamos el paño entero, lo dejamos asentar al sol y recortamos después con cuchilla, ajustando cada quiebro. Alrededor del tronco dejamos algo de holgura para que el árbol respire y el agua llegue a sus raíces. Las juntas las situamos donde menos se pisa y con la fibra de los dos paños en el mismo sentido, que es lo que hace que no se vean.
Población: ~4.000 hab.
Desde Pamplona: A unos 8 km de Pamplona
Si es un patio, mándanos una foto desde cada esquina y dinos si el suelo es de cemento, de tierra o de baldosa vieja. Un croquis a mano con lo que mide cada lado nos basta para preparar la visita y llevar los modelos adecuados.
Sí, si el cemento no se mueve. Las grietas finas no se notan bajo el paño, pero un escalón entre dos losas o una zona hundida sí, así que lo igualamos antes con mortero o con una capa de nivelación. Donde haya charcos buscamos salida al agua: el césped la deja pasar por sus perforaciones, pero si debajo no tiene adónde ir, se queda ahí.
Con adhesivo de poliuretano en el perímetro y en las juntas, que van sobre banda de unión. En patios grandes damos también algunos cordones de adhesivo repartidos por el centro, para que el paño no se desplace al arrastrar la mesa o las sillas. No clavamos nada en el cemento, porque abre el suelo y deja entrar la humedad.
Es de lo más habitual en casas antiguas. Antes de colocar sacamos la que hay con su raíz y llevamos la malla antihierbas hasta el pie del muro, un poco subida. Encima va el césped, ajustado contra la piedra. Con los años puede asomar alguna hierba por la junta del muro; se arranca a mano y, como no tiene tierra debajo, no prospera.
Muchas veces es donde más se nota. Un patio de pocos metros que era de cemento gris cambia por completo con césped, y al ser poca superficie se suele hacer en una jornada. Lo que pesa más en un patio pequeño son los recortes: cuantas más esquinas y obstáculos tiene, más rato de ajuste, y eso lo verás reflejado en el presupuesto.
El césped no se estropea con el hielo. Lo que sufre es una base mal hecha: si la tierra de debajo retiene agua, al helarse se hincha y empuja el paño, y al deshelar baja de forma irregular. Una zahorra bien compactada y con drenaje evita ese movimiento. Las mañanas de escarcha, mejor no pisarlo mucho hasta que se funda, para no doblar la fibra.
Cuéntanos si el patio es de cemento, de tierra o de las dos cosas, y lo que mide cada lado, y preparamos la visita con eso.